26.03.2018

Una práctica vitrina-expositor

Nunca he sido muy dado a coleccionar miniaturas, ni siquiera cuando era mucho más joven. Quizás porque me veía limitado en espacio disponible para guardarlas y tampoco tengo el perfil de coleccionista compulsivo. Sin embargo, no sólo he ido adquiriendo  aquellas que consideré más interesantes, también de vez en cuando recibo alguna como regalo, y  hace ya bastante tiempo que tuve la ocurrencia de comenzar la típica colección mensual. En este caso, sobre una de mis pasiones: la historia de la Fórmula 1. Era mi época universitaria y aquello cochecitos, con detalles bien cuidados, pasaron de mi habitación de estudiante a una caja en el limbo del trastero. Y así se pasaron varios años hasta que recientemente, durante una de las reformas de mi casa, decidimos adquirir una vitrina para  recuperarlos y tenerlos expuestos como se merecen junto con algún cachibache más.

En su día, en una conocida tienda sueca (¿hace falta decir el nombre?) vimos un modelo de vitrina que nos entró inmediatamente por los ojos por su diseño retro que en su versión beige (que tiende más al blanco) recordaba a aquellos viejos armarios presentes en muchas consultas médicas. Nosotros nos  decantamos por el modelo de tono rojizo-marrón para darle una nota de color a la habitación.

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Para nuestro gusto personal, encajaba perfectamente en el estilo que queríamos darle a la estancia. Pero contaba con una limitación: el número de baldas. Sólo dos, claramente insuficientes para nuestros requerimientos. Tras consultar en el servicio al cliente sobre la disponibilidad de más baldas con sus respectivos enganches, la respuesta fue que no vendían piezas sueltas.  Aún así, adquirimos la vitrina con la idea de encargar más baldas a un cristalero local ya que ésta presenta múltiples ranuras para poder configurarla a diferentes alturas. Sin problemas en menos de una semana ya teníamos más estantes de vidrio realizados a medida por 15 € la unidad. El único problema era conseguir los soportes específicos. Ante esto tomé la decisión de hacerlas yo mismo pues los ganchos tampoco es que tuvieran una forma demasiado compleja, más bien todo lo contrario. Tan sólo necesité como materia prima una chapa de acero galvanizado de 1 mm de espesor para cortarla en pequeñas tiras. Ayudado por un pequeño tornillo de banco fue fácil darle la forma a martillo. Con una mini-herramienta eléctrica tipo "Dremel" también se perfiló la forma del enganche.

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Bordes y cantos se rebajaron con limas de modelismo para darle el acabado final.

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Una vez comprobado ajustes, el anclaje en cada ranura es suficientemente sólido para poder colocar a la medida deseada cada nueva balda.

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Resultado final, con cinco pisos.

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La mejor manera de tener expuestas las miniaturas, o cualquier  otro objeto curioso al que tengamos especial cariño, alejadas del polvo.

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21:14 Posted by Saludos aircoolerizados!!!! in BRICOLAJE | Permalink | Comments (0) |  Facebook |

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