18.07.2014

Escapada por Cantabria

Esta semana decidimos pasar un par de días por tierras de nuestra comunidad vecina, Cantabria. Un plan un poco improvisado y el resultado fue una de cal ... y otra de arena. De Cantabria y sus parajes no hay mucho que añadir que no se sepa y tampoco era la primera vez que la visitábamos. La principal diferencia en esta ocasión es que ocurrió en plena época estival y en una fecha, que por despiste no nos percatamos, coincidiendo con fiestas patronales. Esto se tradujo en una saturación turística que sobrepasaba nuestras expectativas... dando con ello al traste con nuestros planes prefijados. Me explico: mi estilo a la hora de viajar es bastante "libre". Los que sean seguidores de este blog habrán comprobado como en otras crónicas viajeras me gusta moverme, visitar pueblos haciendo alto en el camino, en ocasiones de manera improvisada. Dicho ésto, pasemos a la crónica propiamente dicha con las correspondientes fotos, que también hay que mencionar, se aleja un poco de a lo que estoy acostumbrado en este blog...

Nos alojamos en Oreña, un pequeño pueblo cerca de Santillana del Mar. Un sitio tranquilo y bien situado para posibles desplazamientos por zonas de interés. Cantabria goza de mucha demanda turística por lo que la oferta de alojamientos es bastante amplia y nos soprendió como un pueblecito tan pequeño como Oreña contara con tantos hospedajes. En nuestro caso, elegimos  La Posada de San Pedro, un hotel rural que goza de buenas opiniones. Y no es para menos: servicio atento, habitaciones amplias, buenas vistas, y precios competitivos ¡no se puede pedir más! . Posiblemente sea de los mejores sitios donde hemos estado.

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El primer día nos desplazamos hasta Suances, preciosa localidad costera que disfruta de varias playas

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En nuestro caso, fuimos hasta la famosa playa de Los Locos, donde pasaríamos la mañana...

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De tarde, nuestras intenciones era visitar Suances, algún pueblo aledaño y de paso, acabar en alguna playita. Error. A mediados de julio y con fiestas patronales (Virgen del Carmen) nada más abandonar la playa nos encontramos con toda una miríada de vehículos desbordando el pueblo. Imposible encontrar aparcamiento, imposible desplazarse sin una carga de stress. Tras tres rodeos infructuosos dimos nuestra visita de Suances por imposible, decidiendo otra alternativa. Tomamos rumbo a Tagle... llegando a su playa del Sable.

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La Playa del Sable es una pequeña cala de unos 200 metros de longitud. Aunque no hubo problema para aparcar en cambio fue imposible encontrar un hueco donde colocar la toalla. Claro es que el que aquí escribe busca paz, sosiego e intimidad, huye de las aglomeraciones y odia las playas saturadas de "guiris". Así pues, frustrado, volvimos a arrancar el coche...

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Ya que se encuentra a escasos kilómetros del hotel, pasamos por Santillana del Mar como último recurso para concluir lo poco que nos quedaba de día. Santillana del Mar está catologado como uno de los pueblos más bonitos de España, es una localidad que ya conocíamos anteriormente y por lo tanto, sabemos de sus virtudes pero también conocemos sus -pocas- miserias. Un pueblo que vive exclusivamente del turismo y de impresionar con una supuesta vetustez que al final resulta un tanto artificiosa por su sobrerrestauración, lo que desde mi punto de vista le hace perder en autenticidad. A esto añadimos que es un pueblo en el que te cobran hasta por respirar (prejuicio basado en una pasada mala experiencia en uno de sus restaurantes) y que estacionar el coche también es de pago, no caro, pues son 2 €, mi negativa a visitarlo de nuevo estaba en parte infundada por un irracional cabreo debido a la sensación de haber perdido un día vacacional en balde y el terrible clima agobiante que estaba sufriendo dentro del automóvil. En definitiva, un cúmulo de circustancias.

Así que regresamos al hotel, nos duchamos y ya refrescados, replanteamos nuestra mentalidad para el siguiente día. Como La Posada de San Pedro carece de servicio de comedor, aunque si un fantástico desayuno incluido, allí mismo nos recomendaron Las Sopeñas, un encantador restaurante al que se puede llegar paseando en cinco minutos. Y confirmo la recomendación: http://www.restaurantelassopenas.com . Como ejemplo, una tabla de quesucos de la tierra para entrar en faena...

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Segundo día: madrugamos con la mentalidad replanteada, tal como adelanté anteriormente. Nada de visitas, nada de traslados de un lugar a otro... simplemente asentarse todo el día en la playa. La elección: el Parque Natural de las Dunas de Liencres. De camino, nos topamos con esta curiosa VW T1 de techo sobreelevado con matrícula británica.

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Una vez en Liencres, lo que si había era alguna que otra T3

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Liencres es todo un punto de peregrinaje para surfistas de todas las nacionalidades

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Parking de la playa de Valdearenas. Al poco tiempo ya estaba abarrotado

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Valdearenas cuenta con nada menos que 2.800 m de longitud, así que además es ideal para dar largos paseos por la orilla, que dicen que es sanísimo, rodeados de un paisaje natural y protegido.

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Tras pasar lo que hasta ahora está considerado como uno de los días más calurosos en lo que va de año, regresamos al hotel, repusimos fuerzas repitiendo en Las Sopeñas para despedirnos de Cantabria a la mañana siguiente. La pregunta que se nos plantea es ¿volveremos? Tenemos claro que si, a pesar de lo agridulce de nuestra visita, pero será para fechas más propicias ajenas a toda la vorágine turística.

17:12 Posted by Saludos aircoolerizados!!!! in VIAJES | Permalink | Comments (0) | Tags: viejes, escapadas, rincones |  Facebook |

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