03.12.2013

Aquel 131 de mi tío

¿Más nostalgia? Esta vez el capítulo va dedicado a uno de los modelos más emblemáticos de la antigua SEAT. Se trata del 131 que perteneció a mi tío y que desde hace más de una década acabo pasto de la prensa del desguace. No lo niego, ese coche  me horrorizaba... pero con el paso de los años reconozco que ha ganado en atractivo. ¿Podría considerarse como clásico? Está claro que por edad no hay duda. El resto podrá tomar las opiniones subjetivas que les parezca. Las respeto.

Esta foto me la dió en su día, la guardé entre las páginas de un libro de cocina de Karlos Arguiñano (¿?) y ahí quedó en el olvido hasta que recientemente la descubrí de casualidad. Ahora tiene un doble valor sentimental e incluso histórico al reconocer el entorno donde fue tomada.

Sin título-Escaneado-01.jpg

La fecha exacta la desconozco, tengo claro que es la primera mitad de los 90's (posiblemente 1993). Lo que veis de fondo ahora es una zona residencial pero por aquel entonces  eran prados, matorrales, caleyes, algunos huertos e incluso cuadras de vacas, que poco a poco fueron desapareciendo comidas por el crecimiento urbanístico surgido por el C.C. El Corte Inglés. El factor nostágico corresponde a que el coche está aparcado a pocos metros de la entrada a la finca con  huerta de mi abuelo y quien sepa identificar la zona verá que estaba a escasos metros del centro comercial... Hoy es irreconocible y pocos sabrán que donde se asienta su vivienda antaño era una cuadra o charca donde yo de niño iba a cazar ranas.Un pequeño reducto rural a las afueras de Gijón.

Sobre el coche, fue el primero de mi tío, adquirido en 1981 unas 900.000 de las antiguas pesetas (5.400 €). Entonces esto era una pasta sin que ello significase que estuviéramos ante un prodigio de la técnica. El SEAT 131(1975-82)  no era otra cosa que el FIAT de igual nombre fabricado por la entonces filial española. Este interfecto es responsable de mi animadversión hacia los motores alimentados por gasoil pues se trataba de la versión 2500D Miriafiori. Por aquel entonces el diesel no gozaba del prestigio actual y tampoco se caracterizaba por su refinamiento. Más bien estaban pensados para taxistas y viajantes (comerciales), gente que hacía grandes trayectos anuales y que apreciaban más el bajo consumo y fiabilidad por encima de todo. Mucho antes de que los departamentos de marketing consiguieran un lavado de cerebro generalizado entre los consumidores (principalmente perpetrado por el grupo VAG con sus TDI’s) apenas se veían mecánicas de este ciclo por nuestras carreteras. La diferencia de precio entre un motor diesel era demasiado exagerada y por otro, los niveles de potencia, ruido y vibraciones estaban en inferioridad de condiciones frente a los gasolina. Este tipo de vehículos fueron quienes acuñaron  el término -despectivo- de petrolero y el 131 2500D encajaba perfectamente en esta definición. Y este modelo era un claro ejemplo de lo que digo; como ya comentaba por precio, éste lo situaba en lo más ato de la gama pero su equipamiento era parco y austero incluso para la época. Sin elevalunas eléctricos ni aire acondicionado, ni dirección asistida, "lujos" que si equipaban otras versiones de gasolina con cifras de potencia mayores y a igualdad de precio. Por contar, no contaba ni con cuentarevoluciones aunque si con un reloj de generoso tamaño. Pero si hay algo que recuerdo es el funcionamiento tosco de su motor de 72 cv/4.200 rpm. El abultamiento del capó era exclusivo de esta versión haciéndolo inconfundible y fácilmente reconocible, pues el vano motor debía albergar un cuatro cilindros de 2.5 litros bastante voluminoso .  Al ralentí el ruido era notable y se veía agravado por las vibraciones… ¿vibraciones? Si digo que en parado la palanca de cambios parecía tener vida propia, no exagero. Todo el traqueteo se transmitía por el salpicadero e incluso los asientos. Un horror. En marcha era más agradable pero sin ser una maravilla. En carretera sus prestaciones se quedaban cortas,  los puertos de montaña se le atragantaban pues el peso del conjunto era de 1.200 kg,  bastante para su tamaño debido al sobrepeso del motor unido a unos desarrollos tirando a largos (contaba con 5 velocidades). En llano oficialmente alcanzaba 150 km/h.

Pero hay una anécdota que define muy bien su carácter. Siendo yo un pipiolo con el carnet recién estrenado, mi tío me dio la oportunidad de ponerme al volante y sin darme cuenta, estando parado en una rampa pronunciada, arranqué con la 2ª engranada y sin acelerar, típico de novato. El coche no hizo ningún amago de calarse, empezó a moverse sin problemas a pesar de que era mi primera vez y no tenía pillado el tacto al embrague ¡impresionante! Un motor con mucho par en bajas.

A pesar de la publicidad de la época, un punto flaco era la corrosión de la chapa, entonces algo habitual en la mayoría de marcas. Hay que tener en cuenta que ésta unidad dormía en la calle, en Asturias y cerca del mar, así que con diez años ya presentaba un aspecto preocupante. En la foto quizás se pueda apreciar el óxido perforando en la esquina inferior del parabrisas o como la defensa tiene el cromado  comido por la herrumbre. El acabado interno también dejaba mucho que desear ya que la tapa de la guantera estaba deformada por los cambios de temperatura además de los múltiples “grillos” del salpicadero, inevitables a cuenta de las trepidaciones del motor. Precisamente el óxido fue quien acabó con el viejo 131 de mi tío pues a nivel mecánico, se encontraba en plenas facultades tal como se esperaba de un diesel de la vieja escuela.

 publi-131.jpg

El 131 desde su nacimiento nació con la imagen de "cochazo" (importante, no importado, que rezaba la publicidad) para la pobre visión del español medio de la época aunque estaba un peldaño por debajo del escalafón ofrecido por su hermano 132 . Incluso fue empleado por altos cargos del Gobierno y como anécdota, fue noticia el robo de la unidad del presidente Felipe González. Con el tiempo, el aperturismo de nuestras fronteras a modelos extranjeros junto con el aumento del poder adquisitivo y la entrada en la UE fue arrinconando este modelo que por otra parte fue el más deseado por el colectivo gitano, creándose alrededor de él toda una sub-cultura. Para muestra tensmos apelículas del género kinki donde el 131, junto con los no menos emblemáticos 124/1430 queman rueda a ritmo de Los Chunguitos.

21:56 Posted by Saludos aircoolerizados!!!! | Permalink | Comments (0) | Tags: nostalgia |  Facebook |

The comments are closed.