25.05.2013

¿Se avergüenza VOLKSWAGEN de su pasado?

Parece ser que al departamento de marketing de VW no le debe hacer mucha gracia que su producto sea relacionado con un pasado ignominioso. De esta manera, los hábiles publicistas (aquellos que en su día anunciaban los cancerígenos TDI como ecológicos) han borrado de un plumazo cualquier relación con el nazismo tal como quedó registrado durante la campaña de presentación del  Beetle 21st Century. De esta manera, el veterano modelo, según ellos, cuenta con 66 años… que haciendo uso de unas matemáticas básicas esto nos da que sería 1945 la fecha de lanzamiento del primer Escarabajo. Todos sabemos, a estas alturas, las tretas empleadas en publicidad y de cómo ésta es capaz de darle la vuelta a la tortilla tratando de eliminar cualquier connotación negativa.

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Momento de su presentación en Madrid (28 de Enero 2011)

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Pero posiblemente para los entendidos en el modelo esta oscura etapa de VW sea la más apasionante de todas, la que más interés desata por sus intrigas y desvelos, rodeada de ese halo tenebroso inherente a uno de los episodios más terribles de la Historia contemporánea. A día de hoy, la profunda herida marcada por el nazismo aún es tratada con vergüenza por el pueblo alemán.  Este pasado infame afecta igualmente a una compañía como Volkswagen la cual parece ser que trata de ocultar ahora que se enorgullece de su nuevo Beetle “XXI” borrando de un plumazo un mínimo de doce años de historia si tomamos desde la presentación oficial del 26 de Mayo de 1938, aunque el origen del proyecto data del 17 enero de 1934 (Propuesta de Porsche). Incluso el Día Mundial de Conducir en Escarabajo se celebra el 22 de Junio eligiendo el día de 1934 en que fue firmado el contrato para el desarrollo del modelo. No es motivo de orgullo ni tampoco de glorificar esa vinculación política pero hay que hacer honor a la verdad y asumirlo. Y a VW parece pesarle como una losa cuando ni siquiera en su célebre museo se hace mención alguna.

He de agradecer la colaboración de Björn Schewe (uno de los responsables de la recuperación del VW38/06) pues, por un lado su sinceridad me ha sacado de las pocas dudas que me quedaban para tratar este delicado tema y por otra parte, alguna de sus fotos colgadas en thesamba me han servido para ilustrar mejor esta entrada.

Uno de los detalles de esta ocultación que más me ha sorprendido es el hecho de que un ejemplar tan sumamente interesante como es el VW38 nº31 expuesto en el Museo Autostadt de Wolfsburg, uno de los tres Escarabajo más antiguos conservados, no aparezca un dato tan relevante como que su primer propietario fue el mismísimo Adolf Hitler. Efectivamente, se trata del descapotable que apareció hace un mes  en este mismo blog y que tal como os contaba, Eva Braun fue su conductora más asidua. Tal es el temor a ese pasado que desde hace dos décadas Volkswagen lleva planteándose el restaurarlo a su estado original pero los dilemas morales hasta el momento han frenado toda propuesta… aunque se especula que algún día no muy lejano se llevará a cabo (esperemos que Christian Grundmann sea el ejemplo a seguir). La historia de este coche ya es bien llamativa, pues tras la IIGM y ser confiscado por las tropas estadunidenses fue pasando de mano en mano. No se sabe en qué momento se perdió el conocimiento de quien era su primer dueño pero cuando acabó a la venta en un concesionario de Múnich en 1956, nadie lo sabía hasta que un empleado investigó por su cuenta debido a la rareza que ofrecía aquel insólito ejemplar con detalles ajenos a los demás VW de serie. Sin contar con el Führer, llegó a tener otros seis propietarios y 590.000 km acumulados aunque se dice que el motor fue cambiado en tres ocasiones. Durante su periplo, algunas piezas fueron sustituidas por elementos y accesorios de modelos de los 50’s. En los 80’s, el Museo VW lo restauró aunque sin seguir un criterio purista, sin prestar atención a los detalles propios de la pre-serie original del ‘38

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Esta foto refleja el momento en que se le fue entregado como regalo de su 50 cumpleaños, el 20 de Abril de 1939. A parte de otras autoridades nazis, se encontraba Ferdinand Porsche.

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Y tampoco está mal recordar que el Dr. Ing. hc. Ferdinand Porsche fue juzgado y encarcelado por colaboracionismo. Aunque siempre se ha dicho que se trató de un castigo injusto y que sus relaciones con las altas esferas del III Reich fueron meramente circunstanciales, sin ningún tipo de simpatías políticas. Es más, cuando se tomó la decisión de renombrar “su” Volkswagen como KdF-wagen, Porsche se mostró sumamente molesto. KdF eran las siglas de Kraft durch Freude, la Fuerza a Través de la Alegría, la organización encargada de estructurar el tiempo libre de los trabajadores alemanes con fines propagandísticos del régimen. El Dr. Robert Ley era su líder y posteriormente pasaría a la directiva de la factoría Volkswagen. En este caso, un nazi convencido que se suicidó durante los juicios de Nuremberg. Entre sus acusaciones, el empleo de mano de obra esclava. Igualmente, el primer director de Volkswagen fue el Teniente Coronel de las SS Bodo Lafferentz aunque éste sería excarcelado en 1949 tras pasar por una “desnazificación”.

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En esta foto puede verse a Adolf Hitler en el asiento del acompañante. Justo detrás, Heinrich Himmler, Comandante en Jefe de las SS, mano derecha del Führer y responsable directo del Holocausto. Desconozco el conductor.

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Ferdinand Porsche, de fiesta con la alta sociedad alemana, mostrando el Coche del Pueblo.

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Otros  grandes cabecillas nazis que tuvieron un Volkswagen registrado a su nombre fueron Hermann Göring (chasis nº37), Goebles (nº36) y Rudolf Hess (nº38)

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Otro detalle de esa época que Volkswagen trata de enterrar, es que aquellos KdF-wagen fueron otra de las tantas maniobras de propaganda política del régimen nazi. Empezando por el nombre del modelo. Fue protagonista del ejemplo del bienestar de la clase obrera alemana, ocupando decenas de fotos y reportajes en revistas propias. Sin embargo, muchos de estos esperanzados trabajadores tuvieron que conformarse con ver su Volkswagen únicamente en fotografías o durante las exhibiciones realizadas en festivales y eventos deportivos. Los VW Kdfwagen se ofrecían a los potenciales compradores mediante un curioso sistema de financiación: a través de una cartilla de cupones a razón de cinco marcos (5RM) semanales hasta completar los 990 RM del precio final. ¿El problema? Pues que aunque presentado en 1938, el definitivo Volkswagen no saldría de las cadenas de producción hasta enero de 1940, ya en plena contienda bélica. Esto supuso una merma en la cadencia de fabricación, pues la factoría estaba más ocupada en la producción de vehículos militares (Kübelwagen y Schwimmwagen), armamento y cualquier elemento relacionado con el conflicto, incluídas las famosas bombas volantes V1. No se sabe a ciencia exacta cuantos Volkswagen civiles se fabricaron hasta 1945, se habla de unas 630 unidades (que pueden ser más, según autores) a las que habría que añadir los 44 y 50 ejemplares de pre-serie VW38 y VW39 respectivamente.  Además de las versiones civiles y siempre hablando de carrocería tipo “Escarabajo” hay que tener en cuenta otras tantas unidades en versión militar equipadas con suspensiones todo-terreno. A esta escasez de unidades hay que añadir que sus primeros destinatarios fueron altos cargos del Gobierno y dirigentes del Partido Nazi, por lo que 336.000 confiados ahorradores se quedaron sin su sueño motorizado. La corrupción también formaba parte del entramado nazi. Esto queda claro que a nivel publicitario no es precisamente positivo. Al menos, todos estos coches salieron con una técnica, calidad y fiabilidad mecánica a prueba del paso del tiempo.

Emplear el automóvil como propaganda política fue un recurso bastante empleado por el régimen nacional-socilalista. El Gobierno del III Reich invirtió muchos millones para los coches alemanes de Grand Prix, las Flechas de Plata de Mercedes-Benz y Auto-Union, que gracias a esa inyección económica gozaban de una técnica superior a sus rivales.

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Las famosas cartillas con sus respectivos sellos

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Y siguiendo con las oscuras conexiones, surge el nombre de Nikolai Borg, que lleva reclamando a Volkswagen la autoría de su logotipo desde 1939. Logotipo que por aquella época tomaba de base el círculo dentado del Deutsche Arbeitsfront (Frente Alemán del Trabajo) sustituyendo la esvástica por las célebres V-W

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Un tapacubos con ciertas reminiscencias a la esvástica ¿o no?

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Hasta bien entrados los 50's, dicho logotipo aparecía  estampado en algunas piezas, estando presente incluso en  aquellos elementos comunes que compartían los primeros Porsche 356 con el humilde utilitario alemán.

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¡Vaya! parece ser que se me fue la mano extendiéndome en lo que al principio iba a ser un tirón de orejas para los creativos de Volkswagen pero… es lo que tiene esa parte de la Historia que intentan ocultar.

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18:22 Posted by Saludos aircoolerizados!!!! | Permalink | Comments (0) |  Facebook |

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