16.05.2013

La Velocidad y el Tocino

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Varios son los motivos que me animan a publicar este artículo. Posiblemente sean muchos los usuarios de automóviles clásicos que se vean incomprendidos por, llamémosle, el resto de la sociedad, lo cual no le debería dársele la más mínima importancia siempre y cuando respetasen esta opción. Pero no, lamentablemente ha de imponerse la corriente mainstream de conducir el no-va-más  en automoción (y si no, ya vendrá el Gobierno a azuzar) para no ser catalogado como un paria, más aún si uno se mueve por esa tierra a la que llaman “el paraíso racing”. Fruto de esto han surgido multitud de discusiones sobre la supuesta extrema lentitud de algunos clásicos populares y ya metidos en el tema de los Volkswagen, un modelo cuya fama velocista no es precisamente su mejor arma no hace falta mencionar cual es la primera impresión que genera. Algunos llegan a entenderlo pero siempre existirá el necio escudado en prejuicios y subjetividades sin ningún tipo de rigor ni criterio que tratará de ridiculizar las prestaciones de nuestros vehículos. Por lo tanto, también se derivan dudas entre neófitos sobre la idoneidad de sacar su clásico popular a la carretera

Está claro que un Volkswagen Escarabajo es un automóvil técnicamente obsoleto, de escasa potencia y pobres prestaciones pero si hoy en día aún siguen circulando ¿por algo será? Entonces ¿sería posible compararlo con un vehículo moderno y potente? Y aquí surgió mi idea. Desde un punto objetivo, comparar un Escarabajo con un modelo de tecnología más actual, enfrentándolos en el mismo escenario y sacando datos que rompan en parte el mito de la extrema lentitud. Recordemos que hace años, cuando el anterior gobierno de Zapatero lanzó la medida de reducir temporalmente la velocidad máxima en autopistas a 110 km/h se alzaron voces críticas las cuales llegaban a afirmar que los trayectos se harían tan pesados que durarían el doble de tiempo (esto escuchado en cierto programa famoso por la mentalidad retorcidamente retrógrada de sus contertulios). Nótese, por lo tanto, el nivel cultural que nos gastamos (y que conste que aquel proyecto la consideré como un absoluto despropósito y por mí subiría los actuales límites). Parece que me voy por las ramas así que atacamos ya directamente la razón de este artículo.

Como automóvil de-relativa-  tecnología actual tomé una berlina media, de 1.250 kg de peso en vacío y 125 cv de potencia (gasolina). La intención era conducir en condiciones reales, nada de echar una carrera saltándose las normas de circulación pero tampoco marcar  un ritmo basado en acatar estrictamente los límites genéricos. Dicho de otra manera, dentro del respeto a las normas de seguridad vial, adaptando el ritmo a las condiciones en un compromiso entre comodidad, agilidad y siempre prevaleciendo la prudencia. Más o menos, el estilo de conducción más habitual entre  los usuarios medios. Por otra parte, los límites de velocidad específicos fueron respetados.

Pasemos al recorrido: en total 84,5 km, la mayoría sobre autovía, con solo menos de 3 km correspondientes a zona urbana o limitados a menos de 80 km/h tomando como punto de partida el último semáforo en poblado y de llegada, el primer semáforo en el destino. Autovía con tramos revirados, algunos de ellos con zonas de velocidad recomendada a 100, 90 y 70 km/h (al ser recomendados, no se tomaron en cuenta y se tomó el genérico). Tramo de 1.190 m con una pendiente del 3,8%.

Velocidad de crucero: 130-140 km/h según marcador*

Velocidad máxima: 150 km/h según marcador * (de manera breve)

Velocidad mínima: 90 km/h atravesando tres túneles (limitación)

Tiempo: 47 minutos

Velocidad media: 108 km/h

* Según GPS comprobé un error cercano al +6%

Ahora llega el turno a nuestro humilde VW Escarabajo. Me fijé marcar un ritmo no solo primando la seguridad si no también preservando  la integridad mecánica.

Velocidad de crucero: 100 con algunos tramos mantenidos a 110 km/h según marcador **

Velocidad máxima: 115 km/h **

Velocidad mínima: 90 km/h (limitación en tres túneles)

Tiempo: 53 minutos

Velocidad media: 95,6 km/h

** Según GPS, error del +3%

Tras estas mediciones podemos sacar los siguientes datos relacionados; con una diferencia entre velocidades medias de 12,4 km/h, la ventaja en tiempo del automóvil actual fue de 6 minutos. Esto nos daría que el Escarabajo fue un 12,8% más lento y que por cada 100 km la desventaja quedaría establecida en poco más de 7 minutos.

Por lo tanto ¿es tan lento un vehículo concebido hace más de cinco décadas con una potencia inferior a la de cualquier coche económico actual? Bueno, estaba claro desde el principio la ventaja que ofrece la potencia superior aunque todo sea dicho, más bien por la eficacia del chasis, pues hemos de tener en cuenta que los límites de velocidad impuestos llevan vigentes desde principios de los 70’s del siglo pasado. Y esto hace que el Escarabajo  juegue con algo de ventaja en la comparativa. En cambio, en zonas donde los repechos se hacen pronunciados, la potencia impone su ley quedándose corto el clásico alemán pues subiendo un viaducto del 3,8% de pendiente, el pedal de gas iba a fondo sin poder superar los 100 km/h. Igualmente, ambas mediciones se realizaron en igualdad de condiciones, siendo estas muy  favorables. De haberse realizado bajo rachas de viento, por precaución los cruceros del Escarabajo hubieran bajado mucho e igualmente bajo lluvia, la prudencia me hubiera obligado a levantar el pie del acelerador.

Hasta aquí, las frías cifras, pues ahora llegan las apreciaciones personales. El nivel de aplomo y precisión sobre el asfalto que ofrece el coche actual está sencillamente a años luz de su oponente y esto supone no solo una ganancia abrumadora en seguridad, si no en comodidad general. Esto es algo que cae por lógica. En el Escarabajo estaremos siempre pendiente de lo que pasa bajo las ruedas, corrigiendo de continuo la trayectoria y siempre atentos a posibles cambios de trayectoria. Y es que como se ha dicho más de una vez, la sensibilidad al viento es un factor determinante en el carácter de este cochecito junto con las inercias provocadas por llevar el motor colgando del eje trasero. Motor cuya rumorosidad inherente se propaga escandalosamente por todo el habitáculo en parte también por el hecho de contar con una caja de cambios de solo cuatro velocidades que obliga a llevarlo revolucionado. Por otra parte, aunque no llegaron a ser medidos, los consumos son mucho más elevados en el VW, calculo en torno a un 40% más.

Pero  dejando de lado éstas últimas apreciaciones que no formaban parte del propósito original de la prueba, y centrándonos en el tema tratado, es decir, de la capacidad para desenvolverse entre el tráfico actual e intentar desterrar esa supuesta lentitud y presunción entre profanos y neófitos de que se trata de un estorbo para la circulación, basándonos en  las cifras obtenidas, cumplir, cumple con creces. Y siempre te llevará al destino.

Los que amamos este modelo es justo lo que más estimamos, el evadirnos de la perfección de esos electrodomésticos modernos que se hacen llamar automóviles y trasladarnos a otra época donde prevalecen otras sensaciones, otros matices y disfrutar, a nuestro ritmo, del paisaje y la carretera. ¿Defectos? No, eso es el “encanto” que ofrecen este tipo de automóviles, algo que no se puede describir, explicar ni mucho menos, medir. O lo amas o lo odias, no hay término medio. Y eso, amig@s, es lo que yo considero el TOCINO. Pero esto… es otra historia…

Yo me quedo con el tocino

 

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22:50 Posted by Saludos aircoolerizados!!!! | Permalink | Comments (0) |  Facebook |

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